Se da la afortunada coincidencia de que estas líneas se me pidan al tiempo que se publica en español Elogio del olvido (Debate, 2017a), ensayo donde el periodista y escritor norteamericano David Rieff lanza un provocador desafío a lo que él mismo – parafraseando a Tzvetan Todorov– denomina el nuevo culto a la memoria, es decir, el recuerdo del pasado como imperativo moral. Frente al precepto de la retrospección, Rieff rescata al olvido: además de su inevitabilidad (incluso los más dramáticos acontecimientos acaban diluidos en el vacío del tiempo), se imponen también las bondades del silencio histórico que, se presume, nos ahorra guerras, rencor y resentimiento innecesarios.